sábado, 20 de noviembre de 2010

Jooo, no me gusta el pescado!!

 El pescado es, junto a las verduras, uno de los alimentos más problemáticos a la hora de ofrecérselo a niños y adolescentes. Su sabor, poco atractivo para los pequeños, el hecho de que siempre se cocine del mismo modo, o sus incómodas espinas, hacen que se genere más de una discusión en la mesa.


No lo quiero! Tiene espinas!!

Para los más pequeños sobre todo, las espinas del pescado son un problema, por miedo a tragárselas o a atragantarse con ellas. La solución a este inconveniente es sencilla; ofrécele el pescado en filetes o en lomos siempre limpios de espinas, en lugar de en rodajas, por lo menos hasta que sean más conscientes de lo que están comiendo. Fíjate en la oferta de este tipo de presentaciones sin espina, ¡es inmensa!, sobre todo en pescado congelado (merluza, halibut, lenguado, emperador, colas de rape…), aunque estos mismos y otros más (perca, mero, rape, atún, bonito, chicharro…) también los puedes pedir en la pescadería para que te los preparen de esta forma.

No me gustaaaaa.....

Si tu hijo es uno de los que se resiste a comer pescado por su sabor, tal vez te sirvan las siguientes ideas para que no dejen de comerlo. ¿Has probado a macerar los pescados con limón, aceite y hierbas aromáticas? ¿Y a acompañarlos de salsas diversas y de guarniciones variadas? Estas son unas formas prácticas y sencillas de cambiar el sabor del alimento. Y cuando vayas a cocinar pescado, ten en cuenta que hervido o a la plancha, su sabor y olor es más pronunciado, por lo que puedes atenuar o disimular su sabor, sin ocultarlo totalmente, de manera que tu niño lo vaya identificando y conociendo. Si acompañas el pescado con salsas (bechamel, mayonesa, salsa rosa, salsa verde…) o lo cocinas de diversas maneras (horno, papillote, escabeche, rebozado, empanado…), suavizas su sabor.
Las empanadillas de bonito por ejemplo son un recurso muy socorrido para los niños, ya que son fáciles de preparar y los niños las comen muy bien, porque que el relleno es muy  blandito.


Mami, papi ¡Qué rico!

Hay ciertas características que permiten a los padres establecer una serie de pautas a la hora de la comida. Lo que se pretende es inculcar buenos hábitos sanos desde la infancia.

Así pues recomendamos una serie de aspectos para crear en los niños una buena rutina para cuidar su correcto desarrollo y crecimiento.
  • La comida debe ser variada y equilibrada en sabores, texturas y colores. No olvides que lo que cocines para tu hijo ahora determinará en gran medida sus futuros gustos y hábitos personales. Trata de que coma de todo.
  • Al introducir un alimento nuevo hazlo de forma individual y creativa, con distintas presentaciones para así llamar su atención y despertar su curiosidad.
  • No emplees los alimentos como premio  o castigo. Así sólo consigues que tu hijo se convierta en un niño caprichoso y que coja manías con la comida.
  • A medida que tu hijo va creciendo es normal que muestre preferencias por ciertos alimentos, en su mayoría, ricos en azúcar, grasa e hidratos de carbono. Cuando esto ocurra, debes controlar su consumo. Recuerda que es bueno comer de todo, pero en cantidades proporcionadas.
  • Convierte el desayuno en la comida más importante del día. Un buen desayuno debe incluir fibra, hidratos de carbono, proteínas y calcio, presentes en las frutas, los cereales, el pan, la leche y el queso.
  • Da a tu hijo de comer a media mañana y a media tarde. En los almuerzos y meriendas lo mejor es recurrir a frutas, lácteos o bocadillos hechos en casa.
  • Procura que la cena sea la comida más ligera del día, y trata de incluir el grupo de alimentos que no hayáis tomado en la comida. Una buena opción son las ensaladas, las sopas y los purés).
  • Es básico conocer el menú del colegio de tu hijo. De esta manera podrás complementar las comidas de casa.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Brochetas de fruta

Brochetas de Fruta Con Chocolate

¡1,2,3 lavate las manos antes de comer!

Con el lavado de las manos evitamos posibles infecciones. En el caso de que los niños no lleguen al lavabo se le pondrá un escalón.
Durante el día los pequeños están en continuo contacto con todo tipo de superficies, texturas, materiales, por lo que es inevitable que se ensucien y se llenen de bacterias y germenes. Por ello es de vital importancia inculcarle desde desde pequeños la adquisición de hábitos de higiene como es el lavado de manos.
¿Cómo nos lavamos las manos?
  • Subirse las mangas y abril el grifo
  • Mojarse las manos y enjabonarse
  • Frotarse las manos haciendo círculos en ambas caras
  • Aclararse las manos
  • Limpiar el lavabo y cerrar el grifo
  • Secarse las manos con la toalla, dejarla colgada y finalmente bajarse las mangas
¡¡Esto es todo amigos!!


Bonita sonrisa!!!

Como bien sabemos una higiene bucodental es una pieza clave para el mantenimiento y prevención de la Salud.
Una dentición temporal sana favorece la correcta erupción de los dientes, los dientes definitivos suelen empezar a erupcionar a partir de los 6 años y a esta edad se recomienda un control cada 6 meses ( acudir al dentista ) para ver si la posición de los dientes es correcta y la posible aparición de alguna caries.
¿Cómo se producen las caries?
Cada diente está recubierto de un esmalte especial que lo protege de las agresiones externas. Si este esmalte empieza a desaparecer, los dientes se quedan sin protección y los germenes presentes en la boca pueden atacarlos. La principal responsable de la caries es una bacteria llamada Streptococcus mutans, que se transmite a través de la saliva y reside en los dientes. Este microorganismo se alimenta de sacarosa y produce un ácido que deteriora el esmalte dental.
¿Cómo cepillar los dientes?
  • Comenzar el cepillado siempre por la misma arcada y por el mismo lado
  • Limpiar todas las superficies esteriores y después todas las interiores
  • Cepillar la lengua sin pasta, como si se peinara, con el cepillo mojado en agua
  • Utilizar la seda dental tanto si se trata de dientes de leche como de dientes permanentes
  • Es importante el trozo de hilo utilizado entre dos dientes no sea introducido entre otros dientes, ya que podrían trasladarse bacterias
  • Enjuagar la boca con agua y eliminar los restos de suciedad y dentífrico
  • Es importante cepillar los dientes por lo menos dos veces al día
Por ello una buena dieta es esencial para la formación de los dientes, una nutrición inadecuada puede provocar una disminución de las defensas y la consiguiente aparición de caries, afectación de la encía, problemas de cicatrización e infecciones en la mucosa.